¿Ir a la cárcel por hacer fotografías?

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Egipto vive días de represión y furia política. Es el verano de 2013. Miles de personas participan en sentadas de protesta a las plazas de a el-Nahda y Rabaa del Cariz. Reclaman la reinstauración del presidente islamista Muhammad Mursi, el primer civil que había llegado al cargo después de décadas de dictadura. El general Abd al-Fattah al-Sisi, cerebro del golpe de estado, tiene otros planes y no le da miedo de mancharse las manos de sangre.

El 14 de agosto, después de seis semanas de protestas, las fuerzas de seguridad egipcias rodean la multitud. La orden es muy clara: desalojar las plazas sea como fuere. El resultado de todo es una matanza de centenares de personas. El gobierno habla de 638, pero la cifra se ensarta hasta 800 o un millar, según algunas ONG. Human Rights Watch dice que es ‘una de las matanzas más grandes de manifestados en un solo día’.